
Ruta en coche
El Artibai nace en el monte Oiz
y desemboca en un puerto pesquero.
En su recorrido atraviesa magníficos
enclaves cargados de historia, como el Camino Costero de Santiago (alternativa
peregrina durante la invasión musulmana).
Se recomienda comenzar el recorrido
del valle del Artibai en una de las joyas de la ruta jacobea de la costa:
la Colegiata de Zenarruza, antiquísima abadía cuya primera documentación
data del siglo XI y declarada monumento nacional de Euskadi. De aquí a
la Puebla de Bolívar (Markina-Xemein), lugar de los antepasados del libertador
latinoamericano Simón Bolíbar, podemos descender (2 kms.) a través de
la calzada medieval descubierta en 1982. En la Puebla se concentran varios
edificios de gran interés: el monolito y casa de los antepasados del libertador,
la Iglesia de Sto Tomás fundada en el S. X y ampliada en el S. XVI, y
el museo Simón Bolívar, construido sobre las ruinas de " Rementeria "
solar ancestral del libertador, y antigua ferrería.
De Bolibar nos dirigiremos
a la villa aristocrática y religiosa de Markina-Xemein. Destacan sus torres
gótico-renacentistas como Antxia (S. XVI) y Ansotegi (S. XVI), palacios
barrocos como los de Solarte (S. XVII) y Andonaegi (S. XVII), así como
numerosos ejemplos de viviendas menores de los siglos XVI al XIX. Sin
olvidar su arquitectura religiosa como la iglesia de Sta. María de Xemein
(S. XVI) considerada la iglesia salón más grande de Bizkaia, y la famosa
ermita de San Miguel de Arretxinaga (S. XVIII) que merecen la pena ser
visitados con absoluta tranquilidad.
En Markina-Xemein nos desviamos hacia
la anteiglesia de Etxebarria, donde nos encontramos con la Iglesia de
San Andrés y el bien conservado Hórreo de Ibarguen. Volviendo hacia Markina-Xemein
no dejaremos de visitar el molino de río de Urrusolo, y el hermoso Palacio
de Ansotegi (S.XVII).
Saliendo de Markina-Xemein en dirección a Ondarroa
se encuentran los restos del Palacio de Ubilla (S. XVI) y del Balneario
de Urberuaga, cuyas aguas fueron descubiertas como termales en 1802. Más
adelante, a la altura de la desviación hacia Lekeitio, se halla el lugar
conocido como "Plazakola" rincón idílico en un recodo del camino, junto
al río, donde se alza la pequeña ermita de Sta. Rosa y el palacio de Urrixate,
ambos del S. XVII.
Algo más adelante nos encontramos con Berriatua, donde
destaca su monumental iglesia de San Pedro (S. XVI) construida en un promontorio
de piedra caliza y frente a ella está la peculiar "Casa pinta" o "Etxe
Pintxu", curioso edificio, cuya fachada posee escenas bucólicas del S.
XVII pintadas al fresco.
Siguiendo la carretera en dirección a Ondarroa,
a mano derecha, se alza la impresionante torre banderiza de Aranzibia,
que data del S. XIV, aunque fue posteriormente reformada en el XVI tras
ser arrasada en una de las batallas entre bandos de la Edad Media.
El
río Artibai nos conduce al final de su recorrido a Ondarroa, villa portuaria
medieval donde no dejaremos de visitar su puente viejo o "Zubi zaharra"
y la "Antigua Cofradía de Sta. Clara” (actualmente oficina de turismo),
dos de los elementos más identificativos del municipio, así como la bella
y gótica Iglesia de Sta. María (S. XV), sobre la que circulan innumerables
leyendas; y por último las torres Likona y Etxeandia ambas antiguas torres
banderizas de las cuales la de Likona fue solar de la madre de San Ignacio
de Loyola y perteneció a una de las familias medievales más poderosas
de Bizkaia.
Proseguiremos el recorrido hacia la cuenca del Lea tomando
la carretera costera hacia Lekeitio y adentrándonos en el municipio de
Mendexa donde podremos disfrutar de su arenosa playa de Karraspio y si
ascendemos hasta el núcleo urbano, gozaremos de unas inmejorables vistas
del golfo de Bizkaia en un entorno apacible y soleado.
De aquí descenderemos
en dirección a Lekeitio cruzando el puente sobre el río Lea. Desde su
nacimiento en las laderas del monte Oiz hasta su desembocadura este río
pasa por lugares de gran belleza natural y parajes poco poblados, además
es un biotopo de especial protección por la calidad de sus aguas.
El río
Lea desemboca frente al mítico islote de Garraitz, que protege las concurridas
playas de Isuntza y Karraspio y el puerto de Lekeitio: la villa bella,
auténtica joya del Cantábrico, donde destacan sus estrechas calles empedradas,
sus casas marineras y hermosos palacios aristocráticos, además de la magnífica
iglesia de estilo gótico de Sta. María (S. XV) y su entorno natural y
paisajístico.
Dejaremos atrás Lekeitio y tomando la carretera que va a
Gernika nos dirigiremos hacia Ispaster donde nos encontramos con la iglesia
de San Miguel en el centro urbano y más adelante la playa de Ogeia que
por su ubicación y paisaje resulta inmejorable para los amantes de la
tranquilidad.
Retrocederemos de nuevo hasta Lekeitio para seguir el río
cauce arriba tomando carretera hacia Gizaburuaga y cuando llegamos al
cruce de Oleta torcemos a la izquierda hasta llegar a una subida que pone
Amoroto donde podemos contemplar el conjunto neoclásico de la plaza en
el cual destaca el ayuntamiento, también sobresalen los caseríos Iturraran
e Idarreta por su gran belleza. Retrocedemos de nuevo al cruce de Oleta
y nos dirigiremos a Gizaburuaga donde finalizaremos el trayecto. Allí,
en una zona llamada Okamika, encontramos la presa, ferrería y molino de
Bengolea, auténtica creación de ingeniería del S. XVIII, del erudito Pedro
Bernardo Villarreal de Berriz y la antigua torre banderiza de Bengolea,
transformada en palacio barroco, al que se accede a través del puente.
Cercano a este bello remanso del río está la Ermita de Oibar (S. XVII);
cruzando la carretera y tomando un pequeño camino vecinal, en su comienzo
hay un arroyo que surge de una cavidad, llamada “Lamiaren Koba”, donde
las leyendas cuentan que antiguamente estaba habitada por "Lamias“.

