
Ruta en coche
Repúblicas en guerra durante la Edad Media, que fueron incorporándose
al señorío de Bizkaia durante el siglo XVIII forman el Área Geográfica
de Las Encartaciones.
Descubriremos esta comarca a lo largo del recorrido que iniciamos llegando
por la BI-636 hasta llegar a Alonsotegi, puerta de entrada de Las Encartaciones.
Alonsotegi, es un bello municipio que después de haber formado parte de
Barakaldo durante cien años, desde el año 1991 ha iniciado su andadura
como municipio independiente destacando una gran cantidad de montañas
a su alrededor como son el monte Ganekogorta y el Pagasarri, además de
su patrimonio donde destaca la ermita de San Antolín (S. XV), la ermita
de Santa Quiteria (Bº Zamundi – 1914), la iglesia de San Bartolomé (S.
XX), Icono de San Juan Bautista en el barrio de Azordoiaga en la capilla
del mismo nombre, y la ermita de San Martín (año 1.909) en la ladera del
monte Zalama, estribación del Ganekogorta. Siguiendo por la BI-636 llegamos
a Güeñes, término municipal que mejor combina arte y naturaleza y donde
hay que detenerse en la parroquia de Santa María (S. XVI), donde podemos
contemplar distintos estilos que cada maestro iba proporcionando al templo.
Cercano a esta parroquia, encontramos el Chalet Urrutia donde actualmente
se encuentra la Casa Consistorial con un gran parque botánico en sus alrededores.
En Güeñes encontraremos también la Torre de la Quadra Salcedo, Ermita
de San Lorenzo de Bermejillo (S. XVI, ermita de San Martín de Santxosolo,
así como gran cantidad de Casas Torre de los siglos XVII – XVIII. Queda
para los más viajeros, el desviarse hacia Gordexola para conocer la Torre
y Palacio de Oxirando, la Iglesia de San Juan del Molinar, Convento de
Sandamendi, así como gran cantidad de Palacetes.
Atravesando Zalla, pasearemos junto al palacio barroco de los Murga, actualmente
casa consistorial rodeada por unos agradables jardines. Camino de la Herrera,
no está de más parar en la ermita de San Pedro Zarikete. Según la tradición,
para ahuyentar los malos espíritus es preciso entrar por una puerta y
salir por la otra mientras se arroja sal.
Seguiremos por la BI-636 hasta la Villa de Balmaseda, primera villa fundada
en Bizkaia en el año 1199 cuando D. López Sánchez de Mena - Sr. de Bortedo
le otorgó el Fuero de Logroño definiéndola jurisdiccionalmente de sus
alrededores y otorgando privilegios forales a sus habitantes. Su trazado
urbano muestra la importancia de la localidad durante la Edad Media. No
se puede marchar de Balmaseda sin conocer el emblemático Puente Viejo
o de la Muza que funcionaba como aduana y era paso en la época romana.
En la Plaza Mayor o Plaza de San Severino encontramos el Ayuntamiento
de los años 1736 y 1742 típico de la arquitectura barroca vizcaína y con
su pórtico llamado la mezquita como elemento más significativo.
Podemos también observar la iglesia de San Severino (S. XV) gótica con
añadidos barrocos, el convento de Santa Clara (año 1646), la iglesia de
San Juan del Moral actualmente Museo de Balmaseda, el Museo de la Fábrica
de Boinas, el palacio de Horcasitas y la ermita del Kolitza en el Monte
del mismo nombre.
Desde Balmaseda vamos hacia el norte en dirección a Sopuerta, por las
carreteras BI-630 y BI-2701 en busca de la Casa de Juntas de Abellaneda.
EL moderno Museo de Las Encartaciones que busca dar a conocer el patrimonio
histórico encartado, ha recuperado parte de la torre del siglo XIV en
la que se reunían las Juntas Generales. En Sopuerta también podemos observar
gran cantidad de casas torre de los siglos XIV al XVII, restos de la antigua
calzada romana, los hornos de las minas de Alisal y las iglesias de Santa
María de Mercadillo y San Martín de Carral.
Cogiendo el desvío a mano derecha en el Barrio del Crucero, entramos en
Galdames, donde atravesando un pequeño y estrecho puentecillo subimos
a la Torre de Loizaga, fortaleza medieval que alberga la colección completa
de 43 Rolls Royce en perfecto estado de conservación.
Volviendo atrás, retomamos la BI-630 por Traslaviña y llegamos a Artzentales
donde los caseríos densamente agrupados en pequeñas aldeas aisladas, constituyen
la fórmula tradicional de población rural en el concejo.
La presencia humana en el municipio se detecta desde tiempos prehistóricos
como lo demuestran los modestos monumentos funerarios levantados por los
primeros pastores de la comarca hace unos 5.000 años. En Artzentales encontramos
la iglesia de San Miguel de Linares en el Barrio de Traslaviña, la iglesia
de Santa María y algunas que otras casas torre de los siglos XVII. Siguiendo
por la BI-630, llegamos a Valle de Villaverde donde podremos observar
un museo etnográfico donde el visitante tiene la posibilidad de realizar
un viaje en el tiempo, la oportunidad de conocer cómo vivieron nuestros
abuelos en un pasado nada lejano pero injustamente olvidado.
Cogiendo el desvío a mano derecha llegamos al municipio de Turtzioz, pequeño
valle que ocupa una depresión a orillas del río Agüera. El municipio de
Turtzioz cuenta con un patrimonio monumental rico como se comprueba al
ver las casas-torre y palacios con sus escudos como son el palacio de
la Puente (S. XVII), el palacio de Tueros (S. XVII), la casa palaciega
de Arteaga Barón en el barrio de Romaña, palacio de Machín (S. XVII),
casas torre de Pando y la Puente, así como las ermitas de San Pedro de
Romaña, Ermita de San Roque con su plaza de Toros y el Molino de Basinagre
(molino hidráulico de 2 pisos).
Volviendo hacia atrás y llegando de nuevo al desvío en Valle de Villaverde,
cogemos de nuevo la BI-630 hasta adentrarnos en el puerto de la Escrita
con el que se accede al valle de Karrantza Harana. En el descenso, nos
desviaremos hacia el coqueto santuario de la Virgen del Buen Suceso en
un alto con una zona para hacer pic-nic con buenas vistas.
En el valle de Karrantza Harana, siguiendo siempre la carretera BI-630,
deberemos tomar sendas desviaciones a mano derecha, una primera para saludar
a los animales del Parque Ecológico de Bizkaia en la finca de El Karpin,
y después de pasar por el barrio de Molinar, con un balneario de aguas
minero-medicinales, otra segunda para dejarnos sorprender por la cuevas
de Pozalagua, características por sus extrañas estalactitas excéntricas,
la convierten en una de las mejores de Europa.
Siguiendo la carretera hacia delante llegamos a Lanestosa, pequeña villa
fundada en el año 1287 donde el visitante puede volver a revivir la época
medieval. Las estrechas callejuelas de su entramado urbano están diseñadas
en viales rectos y en su mayor parte empedradas, donde en ellas conviven
todavía los regios palacios de los siglos XVII-XVIII con las casas de
carácter popular en las que destacan los vistosos balcones corridos repletos
de flores.
A la vuelta, quienes tengan ganas de mas movimiento, pueden realizar un
rodeo hacia el norte, tomando en Sopuerta la BI-2701 para alcanzar Muskiz
donde aunque hoy en día el gran estandarte de Muskiz es la planta petroquímica
que ha trascendido los propios límites del municipio por su importancia
económica, encontramos las señales propias de su pasado agrícola y minero
y las profundas huellas que su patrimonio rico y variado nos ha conservado
hasta nuestros días. En Muskiz encontramos el Castillo de Muñatones (construcción
castrense de finales de la Edad Media), Palacio de Salazar (S. XVII),
la ferrería del Pobal (año 1699) y el cargadero de mineral. Desde Muskiz
seguimos hasta asomarse a la costa por la playa de la Arena de Zierbena,
hermoso municipio marinero en el cuál es fácil disfrutar con todos los
sentidos el encanto de su pequeño y coqueto puerto pesquero y uno de los
mejores itinerarios de surf de la costa cantábrica: Punta Lucero.
En Zierbena podemos contemplar la ermita de San Ignacio (Bº la Arena),
la iglesia de Nuestra Señora Virgen del Puerto y la parroquia de San Román
de Zierbena.
Retrocediendo hasta Muskiz y cogiendo camino hacia Bilbao, encontramos
los municipios de Abanto–Zierbena y Ortuella (zona minera de las Encartaciones).
En Abanto–Zierbena (zona marcada por su pasado minero) podremos visitar
el Museo de la Minería del País donde haremos un paseo por la historia
minera de Bizkaia, y el amante del golf no puede dejar de visitar las
instalaciones del Meaztegi Golf de Ortuella donde en una extensión aproximada
de 104 hectáreas se puede disfrutar de este tipo de deporte.

