
Fauna y vegetación
Fauna
La fauna vertebrada del Parque Natural de Urkiola está compuesta
por 126 especies que se distribuyen por los diferentes hábitats.
Entre
los mamíferos de mayor tamaño destacan el corzo, el jabalí, el gato montés,
el tejón y el zorro entre otros. También hay una gran abundancia de mamíferos
de menor porte (la garduña, el visón, la ardilla, la jineta, etc.) y de
roedores.
Entre las aves destacan las rapaces, así en los roquedos podemos
ver el halcón común y al cernícalo común, que comparten hábitat con dos
aves carroñeras: el buitre leonado y el alimoche.
En los bosques caducifolios
nidifican el ratonero común, el azor, el halcón abejero y el cárabo. Junto
con todas estas grandes aves, viven una gran variedad de aves de pequeño
tamaño que contribuyen a incrementar el valor naturalístico del Parque.
En cuanto a la comunidad de anfibios, esta es abundante y presenta dos
especies de gran valor: el tritón alpino y la rana ágil.
Vegetación
El
Parque Natural de Urkiola encierra gran diversidad de hábitats, algunos
de los cuales se mantienen prácticamente inalterados en lo que a modificaciones
inducidas por el hombre se refiere, como los crestones calizos o alguno
de los bosques caducifolios de frondosas; mientras que otros, como las
plantaciones de coníferas, han hecho su aparición a causa de la intervención
del hombre.
Las zonas arboladas representan algo más de la mitad del Parque,
distribuyéndose casi a partes iguales entre bosques naturales y plantaciones.
En las cotas bajas del Parque y hasta los 600 m. de altitud, la vegetación
potencial está formada por el robledal. Su presencia actual es escasa,
ya que la mayoría de estos bosques fueron talados para nutrir a ferrerías
y a la construcción naval. Así, hoy en día han sido sustituidos por los
campos de cultivo, los pastizales y las repoblaciones forestales.
Ascendiendo
en altitud, a partir de los 600 m., aparecen los hayedos. En Urkiola aparecen
otros bosques de gran interés: los abedulares, los marojales y los encinares.
En Euskera, Urkiola quiere decir sitio de abedules. Los abedules forman
una vegetación pionera previa al desarrollo de los robledales y de los
hayedos.
El marojal se localiza sobre las laderas y crestas soleadas con
suelos bien drenados. En estos bosques predomina el marojo o tocorno (Quercus
pyrenaica).
Como reliquia de épocas en las que el clima era más próximo
al del litoral mediterráneo actual, encontramos los encinares cantábricos
que se localizan en las laderas calizas soleadas.

